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El parto natural de Ting Ting

Parto:

Primer parto natural

Gestación:

39s

Curso:

Libro Dar a luz con hipnoparto

La historia de parto

Antes de empezar a explicar sobre el parto, me gustaría poner antecedentes sobre mi historia.
Desde siempre tuve miedo al parto, y concretamente desde que tenía 11 años. Ese año mi prima tuvo a su hijo y me explicó su experiencia de parto que fue horrorosa. En china, esa época (2003) era muy normal las cesáreas, porque decían que las cesáreas les ayudaban a mantener mejor la figura después del parto. Mi prima quería cesárea para no tener que pasar por el dolor del parto, pero su madre no le dejó, le decía que un parto vaginal es mucho mejor porque es más natural y que así el bebé también hace el esfuerzo y que tiene que vivir esa experiencia por si solo. Por obligación de su madre, mi prima al final tuvo a su bebé por parto vaginal con epidural. Me contó que los momentos que no tuvo el epidural, el dolor era insoportable gritaba como una loca y había cogido con tanta fuerza a las manos de su marido que dejó arañazos y sangre en las manos de su marido. Le tuvieron que coser por un desgarro muy grande. Según ella, que fue la peor experiencia de su vida y nunca, jamás volvería a tener otro hijo. Y lo cierto es que ya no tuvo más hijos. Y yo después de escuchar una experiencia así, y también ver partos en películas y series de esas escenas tan dramáticas, no tenía claro sí quería pasar por eso, porque pensaba que me podría morir o pasar cualquier cosa y que parir es lo peor que puede pasar a una mujer.

Luego llegó la época que mis amigas empezaban a quedarse embarazadas todas antes que yo y me explicaban sus experiencias de partos. Las experiencias eran malas, de mucho dolor, tuvieron que pedir mucha dosis de epidural porque se morían de dolor, otras que les inducían y acabaron en cesáreas dramáticas...

Yo tenía claro que quería tener hijos, pero tenía que superar mi miedo al parto para poder empezar a buscar embarazo. Así que un año antes de empezar a buscar embarazo, empecé a informarme sobre el
embarazo y parto. Vi muchos videos de youtube sobre partos, habían los clásicos (litotomía y epidural) y luego encontré video de partos sin epidural, en bañera, en casa... Y allí me abrió un mundo nuevo y una visión nueva sobre el parto. Allí es cuando acabé encontrando el Hipnoparto. Encontré muchos libros y perfiles de instagram sobre hipnoparto, allí encontré a Paula Ripol de @mybabymybirth. Empezaba a informar y a leer libros sobre este tema. La verdad que me ayudó a perder ese miedo al parto y así empezar a buscar el embarazo.​

Cuando supe que estaba embarazada, estaba feliz y preparada para esta nueva aventura. No tenía miedo, sentía que estaba preparada porque ese momento sabía dónde puedo buscar las herramientas para llevar un embarazo positivo y llegar al parto preparada.

En general tuve un embarazo muy saludable y trabajé hasta mi semana 38 de embarazo. Yo pensaba que tendría unas 3 semanas más para mí y al final mi bebé nació en la semana 39. La noche que cumplíamos semana 39 de embarazo, sentía alguna contracción de braxon y me quedé medio dormida. Y de repente sentí una explosión de agua, rompí bolsa a las 2.45h de la mañana. Como agua tenía un color transparente y sin olor, no nos preocupamos y sabemos que no hay prisa para ir al hospital, habrá que esperar para que inicie el trabajo de parto. (En el hospital que escogimos ir a parir, dejan unas 18h, si después de 18h has parido, se debería administrar antibiótico).

Nos pusimos a limpiar el suelo y poner empapadores en el suelo, porque no me paraba de gotear agua. Me duché y quise volver a dormir y no pude. Sobre las 3.30h empecé a sentir las primeras olas uterinas muy suaves. Me puse en el salón, con la esterilla de yoga y empapadores encima. Me ponía las manos en los reposabrazos del sofá y movía la pelvis en cada ola. Respirar en cada ola como había practicado durante el embarazo, inspirar en 4 y expirar en 8. Me bajé la app de ONA® para el contador de olas. Mi marido en este momento se dedicó a preparar el salón, con luz tenue, persianas bajadas, y puso el humificador con aroma de lavanda. Recuerdo que me preguntó: “Quieres que busque alguna peli o serie para mirar?” Y yo: “creo que me están viniendo las contracciones muy seguidas, como cada 5 o 6 minutos”. (Ahora pensamos, claro, que teníamos la idea que al principio las contracciones venían igual muy esporádica como cada 20 minutos y luego se acortan, pero se ve que al romper la bolsa, todo se acelera y es más rápido. Lo que escuchamos de otros casos que la gente se pone a mirar pelis y series no fue nuestro caso 😂).

Sobre las 4.30h, las olas ya eran más seguidas y más constantes, duran unos 50 segundos y entre olas pasaban cada 3min y medio. No me esperaba que pasara tan rápidamente a ser tan constantes y cada
vez eran más intensas. En ese momento pedí a mi marido que me pusiera ya la máquina TENS (alquilé de Paula de myBabymyBirth®). Me colocó la TENS y había varias potencias, cuando venía una ola, encendía la TENS y pasaba una vibración en la zona lumbar que aliviaba. Es como si estuviera haciendo un masaje en la zona y me distraía de los dolores. Así estuve moviendo por el salón de la casa, escuchando audios de relajaciones y respirando en cada ola. Sobre las 9h de la mañana, probamos entrar en la ducha y poner el chorro de agua caliente en la parte lumbar (en nuestra casa no tenemos bañera). No era suficiente con la ducha. Sabía que en el Hospital Taulí donde iremos tiene una bañera y le dije a mi marido que quería irme ya al hospital para poder usar la bañera. Así que preparamos para salir al hospital. Me puse otra vez la máquina TENS, ya que me aliviaba bastante y preferiría poder tenerla que no. Me puse también mis cascos que aislaban del ruido ambiente, y así pude centrarme y seguir escuchando mis relajaciones.

Llegamos sobre las 10h al hospital. La matrona que nos atendió nos dijo que ese día las salas de partos están bastante llenas y debería hacerme un tacto primero para saber cómo estaba de dilatada para evaluar si dejarme entrar a sala de partos o no. Yo quería mínimo de tactos posibles y ese momento me pareció correcto poder tener una valoración y di el consentimiento de hacer el tacto vaginal. La matrona me examinó y vio que estaba de casi 2cm dilatada y que era poco para entrar a sala de partos en ese momento. Nos recomendó volver a casa y volver más tarde. En ese momento solo aceptaban las que tienen más de 4cm de dilatación. Nosotros como vivíamos cerca del hospital, pues decidimos volver a casa. Así que volvimos a casa.

La verdad que desde que llegué a casa, estaba un poco de bajón, porque pensaba que estaría más dilatada después de 6h con olas muy seguidas y regulares. Pero mi marido me animó, me puso el playlist de música que preparamos juntos para el día del parto. Yo seguía con la máquina TENS y dejé de contar las olas en la app, porque realmente ya estaban muy seguidas y regulares (cada 3minutos y duraban entre 50 a 60 segundos cada ola).

Sobre las 14h, estaba ya muy agotada, desde que rompí la bolsa ya pasó casi 12h y sentía que la máquina TENS ya no me aliviaba lo suficiente. Sentía presión en la zona vaginal y con esa sensación acompañaba de gritos. No sé porque, pero el cuerpo me pedía gritar y soltar la presión. En ese momento le dije a mi marido que necesitaba ir al hospital y poder usar la bañera, porque con las herramientas que tenía en casa ya no sentía que podría más. Así que preparamos para salir hacia el hospital otra vez. Llegamos al hospital casi las 15h. Nos atendió otra matrona, me pidió hacer otro tacto para poder valorar si me puede dejar entrar en sala de partos o no. Pasó más de 4h desde el último tacto y consentí. Según el tacto de esta matrona estaba de 3,5cm, casi 4cm, estaba al limite pero ya me podían aceptar para poder entrar a sala de partos. Y pregunté si la sala de partos con bañera estaba libre (porque ese hospital solo tenía una bañera disponible) y decían que sí. Fue una alegría y alivio que ya podría entrar a sala de partos y además con bañera disponible. La verdad estaba también preparada en caso de no tener la bañera disponible, en ese caso hubiera usado la ducha con agua caliente u otras herramientas.

Nuestra matrona asignada nos llevó hasta nuestra sala de partos sobre las 15.30h. Le entregamos el plan de parto de preparamos y le comenté que quería un parto lo más natural posible. Mientras mi marido empezó a preparar el ambiente de la sala de partos, yo seguía concentrada en cada ola. Pedimos aromaterapia, aceite para masaje, pelota de pilates. Mi marido en ese momento se ocupó de todo para
que el ambiente fuera más acogedor. Apagó las luces de la habitación y encendió la luz tenue que llevamos nosotros. Me dejó mi jarra de agua de 2l a mi lado cerca. Durante este tiempo la matrona estaba fuera de la habitación y creo que se fue a leer mi plan de parto. Cuando volvió a entrar parecía que leyó todo y sabía lo quería y me preguntó de cómo me sentía. Recuerdo decirle: “Puedo usar la bañera ya? Es que me duele mucho...” Me dijo que sí y ya se puso a rellenar la bañera. Me quité en ese momento de la TENS y ya entré a la bañera mientras la estaba rellenando. La verdad que fue una sensación de alivio total, se sentía muy bien con el agua caliente. Cuando venía cada ola, necesitaba ponerme en cuadrupedia o de pie con las manos apoyadas en el borde de la bañera moviendo la pelvis. Y entre cada ola me sentaba en la bañera para descansar y relajarme con el agua caliente.

Creo que eran las 17h y empezaba yo a medio llorosa comentando a mi marido: “creo que ya no puedo más, estoy muy cansada, no puedo más....” Repetía la frase: “No puedo más...” Mi marido me seguía animando siendo muy positivo, me miraba en los ojos y me decía: “sí que puedes y puedes con todo!” Me iba repitiendo la frase durante cada ola y así me daba fuerzas para seguir. Durante todo este tiempo estuvimos yo y marido solos y la matrona venía de vez en cuando para monitorear el latido del bebé (pedimos que sea monitorización intermitente). Sobre las 18h, cuando vino la matrona para comprobar el latido del bebé, yo le dije a la matrona que no podía más. Le contaba a la matrona que sentía una presión muy fuerte. La matrona me animaba, me decía que era buena señal que el bebé está bajando (ahora recordando, creo que estaba en la transición). Yo seguía diciendo a la matrona que no podría más. En mi mente quería la epidural pero nunca lo dije directamente. Yo quería ver si la matrona me podría ofrecer otras herramientas. La matrona me seguía animando, diciendo que estaba haciendo genial y que podía con todo y me sugería diferentes posturas para ir moviéndome dentro de la bañera. También en ese momento al verme tan desesperada, me sugirió si quería que haciera un tacto para ver cómo evolucionaba y si avanza bien me podría animar. Ya había pasado unas 4h desde el último tacto, pensé por un momento y finalmente consentí esa vez porque quería saber cómo iba para animarme. La matrona me hizo un tacto y me dijo que estaba ya de 9cm y casi completa y que realmente ya podría tocar la cabeza del bebé! Me animó a tocarla yo también y notar que la cabeza ya está cerca, me animé, intenté tocar yo también y noté la cabeza del bebé. La matrona estaba muy animada, dice que realmente avancé mucho, desde último tacto que pasé de unos 3.5cm a 9cm en unas 4 horas, estaba muy bien.

Ese momento la matrona me sugirió si quería un cambio de aire y salir de la bañera. Dije que sí, quería moverme más y cambiarme un poco posturas. Salí de la bañera y pregunté si podría usar la liana. Se ha puesto en una forma de “U” y yo puse la tela por debajo de mis axilas de pie, y solté todo el peso. Estaba con las manos cogiendo la tela y medio colgando de pie. Cada vez que venía una ola, mi marido me presionaba el lumbar por detrás y yo cogía fuerte la liana con las manos y soltaba el cuerpo haciendo una sentadilla profunda hacía abajo. Entre las olas, estaba moviéndome sin parar de lado a lado, colgando de la liana. Así estuvimos bastante rato, me fue bien cambiar un poco, soltar el peso colgando de la liana. Luego cambié a la pelota de pilates para sentarme un poco. Mi marido me siguio haciendo masajes en la espalda en la zona lumbar cada vez que venia una ola. La verdad que me ayudó y relajaron muchísimo esos masajes en la espalda para pasar las olas.

Sobre las 19.30h, para cambiar un poco de aire sugerí volver a la bañera otra vez y utilizar el agua caliente para aliviarme las olas. Sobre las 20h, hubo cambio de turnos de las matronas, la matrona que me acompañó desde la tarde hasta ahora se marchó y entro otra matrona nueva. Yo en cambio ese momento estaba agotada y ya no podría más. Ella me miró con el espejo y me decía que ya se veía la cabeza y estamos muy cerca. Eso me animó bastante. Me comentó que si quiero parir en el agua debería sumergirme y parir con el bebé en el agua. En cambio, si estoy fuera del agua debería evitar que el bebé toque el agua una vez fuera. En ese momento el agua de la bañera no estaba muy llena y yo no me encontraba cómoda quedarme sentada o de rodillas en la bañera, tenía la necesidad de mantenerme de pie en cada ola. Así que decidí salir de la bañera en ese momento para preparar el expulsivo y parir el bebé fuera de agua.

Sobre las 20.45h, salí de la bañera y seguí con las siguientes olas manteniéndome de pie y con las manos apoyadas en la cama. En cada ola que venia, hacia una media sentadilla. Me puso la matrona un espejo en el suelo para que me pudiera ver y fue la primera vez que vi su cabecita lleno de pelito negro asomando. En cada ola se salía más la cabecita. Ese momento la cabeza ya estaba coronando, sentía que me estiraba mucho, pero la verdad que ese momento ya no soy consciente ni me molestaba ese “aro de fuego”. La matrona estaba en el suelo con el aparato midiendo el latido del corazón del bebé. Durante todo el proceso me hicieron la monitorización intermitente y estaba bien el bebé durante todo el proceso. En este momento a la matrona le costaba encontrar el pulso del bebé y es normal ya que cada vez al estar más abajo no encontraba el pulso. La matrona se puso un poco nerviosa y “pesada” en buscar el latido del bebé y también fue ese momento que se me empezó a alargar el tiempo entre olas. Estaba acostumbrada en que venga cada 3min a de repente se alargue muchísimo en venir una. La matrona me decía que es porque el cuerpo se esta dejando descansar para que pueda venir una ola mucho más fuerte para expulsar el bebé. Tiene sentido lo que dice, pero no sé porque yo en el fondo ya estaba preocupada, entre que no me viene ninguna ola y que la matrona no para de buscar el pulso del bebé, solo repetía en mi cabeza y diciendo a la matrona: “es que no está viniendo ninguna ola...” Yo cada vez más preocupada y con la cabeza coronando. Creo que llegó un momento que se paró de venir ninguna contracción, estamos los 3, mi marido, la matrona y yo en silencio esperando una contracción y fue el tiempo más eterno que he vivido. Esperamos mucho rato, ya no recuerdo cuanto tiempo, pero no notaba ninguna señal de mi cuerpo de
reactivación de olas, así que la matrona me dijo:” quieres intentar expulsar el bebé sin contracciones? solo estamos a unos 2 pujos de que salga el bebé” En ese momento pensé rápido y le dije que sí (Era consciente de que no era la manera de empujar y que me podría dañar el suelo pélvico con la presión, pero evalué en mi cabeza y llegando este punto sería lo mejor empujar. En el fondo sé que apliqué el método BRAIN en mi cabeza y era la opción que tenía que probar). Seguidamente, empujé con mi propia fuerza sin ninguna ola, gritando y empujando, la matrona ayudó con sus manos, cogió la cabeza del bebé y sacó el bebé. Y de pie me pasó la matrona el bebé li he cogí en mis brazos. Mi marido me abrazó fuerte a los dos, por fin ya estamos toda la familia. Lluc nació a las 21.05h.

Fue un momento que no me daba tiempo de reaccionar de que por fin lo conseguí y tenia mi bebé en brazos, era mágico. Ya no recuerdo bien si se echó a llorar, en mi mente sentía mucha paz con mi bebé
en brazos. La placenta salió muy rápido a los 10min e hicimos el pinzamiento óptimo y cortó el cordón mi marido. Me tuvo que coser la matrona unos puntos de un desgarro de primer grado y que según ella era
muy normal y se curará rápido.

Fue un parto intenso, muy bonito y casi perfecto como me imaginé excepto ese último momento. Ahora que pienso creo que era la adrenalina que frenó la oxitocina y paró las olas, eran los miedos e incertidumbre, estaba cansada, con el cambio de turno de las matronas, matrona nueva, los nervios de que estaba buscando latido del bebé, todos estos cambios hizo que mi cuerpo no estaba relajado. Realmente el poder de la mente es muy importante y puede afectar en el progreso del parto. La verdad que estoy muy feliz y orgullosa del equipo que hemos formado, mi marido, mi bebé y yo, es un trabajo de equipo y juntos lo hemos logrado. ❤️

Otros datos durante el embarazo:
Durante el embarazo, leí libros sobre embarazo y de hipnoparto. Le di el libro de Dar a luz con hipnoparto de Paula a mi marido para que lo leyera y esté preparado para el parto. Los podcasts de Paula Ripol, “Tu mejor Parto” nos ayudó muchísimo a mi y a mi marido a entender sobre el parto y nos daba muchísima información valiosa. Muchas de mis amigas me decían que me exageraba de informar tanto, que no hacía falta, que debería dejar fluir las cosas y hacer sobre la marcha. Pero yo necesitaba informarme para poder estar con más tranquilidad y perder el miedo. Prefiero informarme de más y coger la información que me puede aportar y ayudar. También durante el embarazo, me preparé tanto físicamente como mentalmente. Pienso que el parto es un maratón y por eso hay que entrenar durante el embarazo para poder estar fuerte físicamente para el parto. Por otra parte la preparación mental con hipnoparto es también importante para el día del parto. Hacía muchas meditaciones para conectar con mi bebé, aprender a respirar y relajarse.

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